Los libros de texto escogidos deberán mantenerse al menos cuatro años.

Cada año al empezar el curso escolar se escuchan las voces de los padres quejándose que una vez más en el colegio o instituto al que asisten sus hijos se ha cambiado la editorial de los libros de texto, lo cual impide de forma directa que se puedan reutilizar los libros de un año al otro.

La crisis ha aumentado las quejas, ya que tanto estudiantes como sus padres consideran que muchos de los libros podrían ser reutilizados, por esta razón, la Consejería ha ordenado que se deben mantener los libros al menos cuatro años una vez que se ha decidido que Editorial utilizar.

Si bien, este plazo estaba definido, existían lagunas respecto a su obligatoriedad, pero con la nueva norma ha quedado claro.

La disposición rige tanto para los libros de texto de Primaria, Secundaria y Bachillerato, y además de ayudar a ahorrar a las familias, busca reforzar el programa Releo que busca la reutilización de los libros y que fue instaurado el pasado mes de setiembre.

¿Qué es el programa Releo?

Es un proyecto experimental que busca conformar un banco de libros de texto solidario y cooperativo. Actualmente, el banco de libros da servicio a más de 600 alumnos y cuenta con aproximadamente 3.800 libros, gran parte de ellos adquiridos directamente por la Consejería de Educación.

De esta forma, los estudiantes aprovechan estos recursos de forma solidaria, de tal forma que no se perjudique su desempeño académico.

Actualmente, participan en este programa, 58 centros escolares de Castilla y León, siete localizados en Ávila y León, además de otros quince de  Burgos, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Zamora y Valladolid.

Aunque se fija este plazo mínimo de cuatro años, será el titular de la Dirección General con competencias quien podrá incluso fijar un período mayor, o en el caso de que por motivos de currículo o situación especial el texto deba ser cambiado,  los titulares de las direcciones provinciales pedirán un informe favorable a la inspección educativa para hacer el cambio.

De momento, el programa ReLeo aún no resuelve las carencias de libros de textos, pero es una iniciativa, que tal vez con el tiempo supla al menos parcialmente las necesidades de libros de quienes debido a los recortes no han podido recibir ayudas.

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